Consideramos los sentimientos del peque, nos ganamos su confianza y cooperación y realizamos el tratamiento de una manera amable y lúdica. El paciente peque es el rey/reina de la clínica.

Las niñas y niños de la casa necesitan ortodoncias si tienen los dientes mal posicionados (apiñados, torcidos, solapados…) o tienen maloclusión, es decir que el tamaño de la mandíbula superior es diferente al inferior, lo que ocasiona sobremordida o submordida.

Dichos problema pueden deberse a caries, pérdida temprana de dientes de leche, accidentes, o hábitos como chuparse el dedo o prolongar el uso del chupete.

Además, si cuenta con un familiar que ya ha tenido aparatos de ortodoncia, existe la posibilidad de que tus hijos e hijas también los necesiten.

No hay edad específica a la que el peque deba acudir al ortodoncista por primera vez; algunos lo hacen a los 6 años otros a los 10 y otros incluso cuando ya son adolescentes. Lo ideal es cuando comienzan con los cambios a los dientes permanentes.

Visitar al ortodoncista no significará que al peque se le pongan aparatos inmediatamente, simplemente podremos identificar los problemas si los hubiera y decidir cuál será el momento ideal para iniciar el tratamiento.

Promovemos la futura salud dental del peque haciendo indicaciones de higiene bucodental, promoviendo buenos hábitos de higiene y alimentación y creando experiencias odontológicas agradables y divertidas. En la sala de espera disponemos de la zona RomeoKids para que se puedan adaptar jugando, viendo sus dibujos o series preferidas, o jugando con video consolas, tablets y ordenadores.

Para este tipo de tratamientos, que suelen ser de larga duración (12/24 meses), damos facilidades de pago consistentes en financiación con cómodas cuotas hasta 36 meses.

Nuestros especialistas