La endodoncia es una especialidad de la odontología que se ocupa de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del tejido blando existente dentro del diente, que contiene los nervios y los vasos sanguíneos, y es la causante del desarrollo dental.

La endodoncia es un tratamiento que consiste en eliminar del interior del diente los tejidos dañados para rellenarlos luego con una sustancia que evita la permanencia de bacterias en su interior, así como un nuevo desarrollo de estas. Una vez realizada la endodoncia, el diente debe ser restaurado con un empaste, reconstrucción o corona (dependerá de la cantidad de estructura dental restante después del tratamiento). Cuando la caries ha destruido gran parte de la pieza, un simple empaste dejaría el diente muy debilitado, ya que podría romperse durante la masticación. Por eso hay que reforzarlo mediante un soporte (poste o perno) y también puede ser necesario protegerlo con una funda o corona.
Generalmente la mayoría de las endodoncias se realizan en una sola sesión, aunque dependiendo de la dificultad del caso puede requerir de varias sesiones.

  • Debido a una caries que evoluciona en el interior del diente hasta llegar al nervio, dañándolo irreversiblemente.
  • Cuando el diente se vuelve sensible al frío, al calor, al dulce o a la masticación.
  • Cuando va cambiando paulatinamente de color.
  • Al doler espontáneamente o de forma casi constante.
  • Si ha salido pus a través del hueso y encía.
  • O no mostrar ninguna sintomatología y que bajo un control odontológico radiográfico aparezca la lesión en la raíz en forma de un foco de infección.

Aunque el tratamiento pueda ser exitoso para el endodoncista, un bajo número de casos puede fracasar. Una vez que el dentista ha diagnosticado que la endodoncia ha fracasado, no siempre es necesario extraer el diente, se puede realizar un nuevo tratamiento de conductos (reendodoncia), o tratamiento quirúrgico (apiceptomía).

El tratamiento de conductos no es un procedimiento doloroso. Es posible que se produzcan molestias después del tratamiento que suelen durar entre 8 y 12 días y que se pueden controlar con analgésico y/o antiinflamatorio.

La incorporación de sistemas de instrumentación mecánica ha supuesto uno de los grandes avances en el sector de la endodoncia . Estos sistemas se componen de varias limas de distintos calibres, que podemos acoplar a un micromotor muy parecido al que se utiliza para suprimir las caries. Generalmente utilizamos de cuatro a seis limas rotatorias de diferentes calibres para hacer una endodoncia, siguiendo una serie determinada.

Contrariamente a las limas manuales, las limas rotatorias o mecánicas, obtienen una limpieza superior y desbridamiento de los conductos radiculares, y de una manera mucho más eficaz. En cuanto a los conductos curvos, la utilización de estas limas provocan que seamos mucho más conservadores a la hora de limpiar los mismos, ya que al ser flexibles, cambiaremos muy poco la anatomía de los canales radiculares. Además, se reduce notablamente el tiempo de tratamiento. De esta manera la endodoncia resultará un tratamiento mucho menos pesado para el paciente.
Otra de las cualidades de estos sistemas es que desinfectan de forma más efectiva los  conductos radiculares, ya que la propia vibración de estas limas ayuda a la distribución y activación del líquido que se utiliza para irrigar y desinfectar la pieza.

Hay que tener presente que la utilización de las limas rotatorias no dispensa del uso de las limas manuales convencionales. Por ello, necesitamos utilizarlas primero, para “preparar el camino” a las limas mecánicas.

Igualmente, a lo largo del tratamiento se puede necesitar la ayuda de limas convencionales para acceder a zonas más estrechas y para ir confirmando que no taponamos el conducto con los restos que se van produciendo por el limado.

En definitiva, utilizar los sistemas de endodoncia mecanizada hará que reduzcamos el tiempo de tratamiento y consigamos una mayor desinfección y limpieza de los conductos del diente, lo que conlleva un mejor pronóstico y la posibilidad de conservar nuestros propios dientes durante un tiempo más prolongado en boca.

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